15 de noviembre de 2011

La existencia de los colores y un daltonismo selectivo

Esta historia comienza con una aventurera, una aventurera sin mapa, sin rumbo fijo, pero con pasos firmes para cumplir ciertas metas y logros…
Mientras caminaba mirando hacia el frente podía ver como había miles y millones de personas en blanco y negro caminando por el mismo lugar, todos brillaban con una luz blanca, era un lugar muy curioso de explorar porque tenía muchas cosas que disfrutar y experimentar, lo más extraño es que sentía que poseía la capacidad de ser daltónica.
Las personas chocaban con ella pero que no generaban ningún cambio en su caminar ni hacían que su recorrido cambiara, sin embargo de vez en cuando había cierta gente que resaltaba entre esa gran multitud y es porque eran de colores, tenían luces a su alrededor, cuando se los encontraba de frente o chocaban con ella, podía llegar a detenerse, les ofrecía su mano y hacían un intercambio de palabras que eran imborrables, como si de un pacto se tratara, lo curioso es que a pesar de este pacto, seguían cada uno su camino, en su caminata también habían otro tipo de personas, pero que incluso eran más difíciles de encontrar por las calles y los senderos de esa aventura porque tenían un color especial, a esas quizás eran a las que mas temía porque podían hacer que cambiara su rumbo ya que para poder intercambiar palabras y realizar el pacto con esa persona debía estar dispuesta a correr a su lado o caminar más lento e incluso en ocasiones era capaz de generar un cambio de rumbo, pero…¿Qué importaba cambiar de rumbo si sigues en búsqueda de tus metas y eras una aventurera? ¿De eso trataba no? De ser capaz de llegar a cumplir tus metas y tus logros sin importar como vaya cambiando el camino y el rumbo… recuerdo que me conto que estas personas eran de color rojo y brillaban diferente a las otras pero que muchas veces no les acompañaba todo el camino ni ellos a ella, pero eso ya es otra historia…
La cuestión de todo esto es que cuando me conto todo lo que había vivido me di cuenta que todos tenemos una luz que nos hace brillar por igual, pero muchas veces algunas personas tienen la capacidad de brillar y tener tanto color que hacen que nuestro problema de daltonismo sea selectivo, y es que hay miles y millones de personas, pero solo unas cuantas logran resaltar por sus colores, la respuesta a este daltonismo selectivo está en que hay algo más que actúa sobre nuestros ojos y que genera este problema ¿los sentimientos quizás?¿la personalidad? ¿La esencia? ¿El corazón? … posiblemente sea una mezcla de todo ello porque en el fondo todos sabemos que todos poseemos colores y que brillamos, pero es ese “algo” que hace que las demás personas se vean a blanco y negro mientras que otros le den color a nuestra vida.

Nueva York y el dulce sabor del riesgo acertado

En un rascacielos habitaba un hombre como cualquier otro, lo que lo diferenciaba de algunos es que tenía el privilegio de ver al amanecer como el sol se apoderaba de su habitación, esos rayos que le llenaban de energía matutina, atravesando los cristales de la ventana como si no existieran, claro, eran transparentes, transparentes como sus deseos más profundos de conseguir aquello que soñaba todas las noches…
Era un nuevo día en su vida así que se decidió a cumplir con su rutina, bajo los 78 pisos a pie, corriendo como caballo salvaje, siempre con la esperanza de encontrar en la calle ese coche negro brillante que traía consigo una serie de reacciones en su interior que él jamás había pensado que le podría generar un coche, por dios, es algo material ¿Cómo podía despertar tantas emociones en él?
Cada día a las ocho de la mañana después de su rutina de caminar por casa medio “zombie” y tomarse su café matutino, el bajaba rápido las escaleras para ver la llegada de ese coche negro brillante que hacía al café bailar dentro de su estomago, mientras un nudo de corbata se generaba en su cuello, y no precisamente porque llevara una.
El coche negro llego como todas las mañanas, reflejando la circunferencia del sol en su carrocería e imponiendo el sonido de su gran motor por toda la avenida, realmente nadie lo escuchaba, era casi imposible escuchar tal cosa en esa mezcla de rutinas ajetreadas y esas cientos de personas caminando con un rumbo fijo a vivir un día cualquiera, pero el si era capaz de escucharlo, para él era como si no hubiera más nada que ese coche, todo se volvía blanco y negro, despacio, menos ese coche, resaltaba… cuando el coche ya se había deteniendo y su motor había dejado de rugir, la puerta trasera se abrió y desde la más profunda oscuridad lo primero que salió fueron unos tacones negros inmensos que acompañaban una larga pierna, que daban el primer paso firme para lo que estaba por suceder, sin embargo lo que termino por destruir el ritmo equilibrado de su corazón fue cuando ella termino de bajar de su coche, su larga cabellera rubia comenzó a ondear libremente por el aire hipnotizándole por completo, el se decidió después de su típico trance, ese día el se había decidido en arriesgar, en tomar el riesgo de decirle lo que su presencia en el mundo generaba en el , pero hubo algo que no se detuvo a pensar y es que siempre cuando tomamos una decisión conlleva el riesgo de que salga bien o salga mal, ¿Por qué no se detuvo a pensar? Porque estaba cansado de soñar, y sus pasiones lo llevaron a actuar, todos los sistemas neuronales de bloqueo por miedo e inseguridad se desvanecieron, no funcionaron, decidió tomar el riesgo para conseguir su sueño.
Se acerco a ella y de sus labios salieron las siguientes palabras: “Tú eres con quien sueño desde aquella vez en que nos conocimos y me dijiste que era el chico más loco que habías conocido, después de eso las conversaciones que hemos tenido no han sido suficientes para mí y es hora de que sepas toda la verdad”. Ella simplemente le puso un dedo en sus labios y lo miro fijamente, con la otra mano cogió su mano, uno frente a otro se miraron fijamente y desvistieron sus almas dejando expuesto ante el brillo de sus iris lo que sentían, cuando sus manos se entrelazaron el viento que los rodeaba se encargo de envolverles en un tornado inconquistable con destino a otro mundo, un mundo donde ellos dos eran los únicos dueños y señores, donde podían vivir lo que quisieran, sabían que una vez que llegaran a ese mundo comenzarían a ver con el corazón y no con los ojos, también sabían que después de haber tenido tal viaje juntos, encontrarían la felicidad en la sonrisa del otro… y realmente fue aquí donde comenzó esta historia y no en los parrafos anteriores, una historia donde ser capaz de tomar el riesgo y demostrar lo que sientes resulto acertado, sin embargo lo importante es conseguir el valor para tomarlo y saber el causante de ese valor capaz de hacernos actuar.