30 de septiembre de 2011

El equilibrio es cuestion de lobos...

"Un antiguo indio Cherokee le dijo a su nieto: "Hijo mio, dentro de cada uno de nosotros hay una batalla entre dos lobos. Uno es Malvado. Es la ira, la soberbia, el odio y el ego. El otro es Benévolo. Es la dicha, la paz, el amor, la esperanza, la humildad, la bondad, la empatía y la verdad". El niño pensó un poco y preguntó: "¿Abuelo, cuál lobo gana?". El anciano respondió: "El que alimentas"..."
¿Mi consejo? alimenta a los dos lobos por igual para conseguir el equilibrio de no lastimar a nadie y ser feliz, pero que a su vez nadie pueda pisarte ni pasar por ensima tuyo y mucho menos hacerse pasar por bueno cuando en realidad es egoista y cobarde.

En algun lugar desde la libertad

Cuando se libero de las cadenas y comenzó a andar tembloroso para salir de aquella cueva mugrosa, llena de sombras y realidades que no eran realidades, sintió que perdía el conocimiento porque la luz del sol y de la verdad le cegaba, el aire era tan fresco que no estaba acostumbrado y sentía un frio que entraba por sus fosas nasales y le llegaba a sus pulmones, era una sensación completamente nueva, era el frio y la ceguera de la libertad, la ceguera de no saber qué hacer ahora que se encontraba completamente libre.
Ante él, una gran montaña y un camino que parecía ya haber sido recorrido se alzaba ante sus ojos, realmente no sabía si quería subir, pero se detuvo un poco y sintió como desde su corazón comenzaba a nacer una fuerte sensación de querer escalar esa montaña, y así fue…
Comenzó su camino a pesar de la ceguera y esa sensación tan extraña de no tener cadenas en sus brazos y piernas, aun tenia las marcas de las cadenas, incluso aun sentía dolor por haberse quitado las cadenas, y es que no fue nada sencillo quitárselas, pero la libertad sin duda tiene un precio, además que luego que asumiera ese gran paso que dio, se daría cuenta que valió la pena.
Subió y subió, paso horas caminando, estaba cansado y sediento, pero no había ningún rio ni riachuelo, ni nada con agua para beber, comenzó a desesperarse y comenzó a odiar haberse liberado, porque estaba acostumbrado que en la cueva a pesar de estar atado de pies y manos, tenía su comida y su vaso de agua cada vez que quería, es más, prácticamente tenía todo hecho siempre, comenzaba a extrañar la cueva, sin embargo no se daba cuenta en ese momento que tenía esa “comodidad” a un precio muy alto… su libertad, su libertad de desarrollar sus capacidades, su libertad de decidir qué hacer, su libertad de ser quien es completamente. Cuando estaba a punto de caerse de la nada, como si de magia se tratara, a su lado comenzó a caminar un hombre a pesar de que iba a su mismo ritmo parecía en paz consigo mismo, parecía muy tranquilo y le dijo unas palabras con un tono de voz que jamás había escuchado y que le marcarían el camino: “No solo la libertad tiene un precio, el llegar a la cima de la montaña es un trabajo muy difícil, y por el camino no solo encontraras obstáculos, también aparecerán tentaciones, y puede que te equivoques y te detengas ante tal deseo de caer en la tentación, incluso habrá gente que se te aparecerá en el camino y creerás que son algo que no son, y será en ese momento en que necesites buscar la fuerza que usaste para liberarte de las cadenas de la cueva y pasar por encima de esas tentaciones, además que si tienes la fuerza suficiente seguirás tu camino sin desearle el mal a esa persona, porque pronto a esa persona también le tocara subir su propia montaña y caerá en las tentaciones y ahí aprenderá en que lo que hiso en su pasado no fue lo correcto, y se arrepentirá, o quizás no ¿Quién sabe? , lo importante es que tu continuaras... yo debo irme ya, tengo que subir mi propia montaña y no olvides quien eres ni olvides a dónde vas, para que incluso cuando te pierdas fuera de este sendero, sepas subir por otro camino. Suerte, se feliz y disfruta de la libertad de ser quien eres y decidir a dónde vas.”
El caminante atónito y sorprendido, se quedo un momento pensando y en completa inmovilidad, se pregunto de donde había salido ese hombre y como sabía tales cosas, ¿Por qué me lo había dicho a mí? ¿Quién era? ¿Cómo se llamaba?, al final pensó que quizás ese hombre había aparecido ahí para dejarle aquellas palabras y era su única función, con tal situación se le había olvidado hasta la sed, decidió seguir subiendo, hasta que en un punto consiguió un banco, una mesa, una fuente con agua cristalina y fresca, se sentó a descansar un poco mientras bebía agua, en ese momento comenzó a pensar de nuevo en aquel hombre y en que sería de él.
Cuando se repuso del descanso y considero apropiado siguió subiendo y subiendo, hasta que llego a la cima por fin, cuando llego ahí, ya se había acostumbrado a la sensación de libertad y de respirar aire fresco, de pronto comenzó a escuchar unos gritos antes de que pudiera ver cualquier panorama, eran unos gritos que provenían de la montaña del lado, era aquel hombre que se había encontrado en el camino, saludándole con una sonrisa en los labios y con una gran energía, el caminante sintió una especie de emoción y alegría por verle ahí, no sabía ni porque, pero eso no fue lo más importante, lo realmente impresionante fue cuando miro a su alrededor desde tal altura y lo único que se le ocurrió fue estrenar su felicidad gritando y riendo lo más fuerte posible, y luego cuando ya estaba acostumbrado a aquella nueva sensación comenzó a observar y a explorar a su alrededor y se consiguió con….
¿Con que se consiguió? ¿Qué vio? ¿Qué había en la cima de aquella montaña que tanto le había costado llegar?, pues eso es un misterio, quizás así es mejor, es tu trabajo subir tu propia montaña para saber que hay arriba,ya que todas las montañas no son iguales en la cima,ni todo el mundo logra liberarse de las cadenas para comenzar a subirla… ¿te has liberado tu? ¿Ya has podido sentir con tu propia alma la libertad?... No respondas, piénsalo…